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martes, 26 de febrero de 2013

Juan Ruiz Cifuentes cumple 25 años en el campo sociosanitario de Albacete

Las mermeladas del Monasterio de Santa María de Huerta (Soria), se están vendiendo bastante bien en la Parroquia de San José de Albacete.

Desde la pasada Navidad hasta estos días de febrero, son ya cerca de 600 los tarros vendidos, de muy variados sabores: fresa, melocotón, mandarina, naranja con chocolate, café, tomate, ciruela, etc., gracias a la iniciativa que tuvo Teresa Ruipérez, de esta parroquia que también es la mía, de traérselos aquí, en furgoneta trayecto Albacete-Soria-Albacete, con el objetivo de ayudar a los monjes cistercienses de Santa María de Huerta, que elaboran y venden estos preparados tan dulces y nutritivos, cien por cien naturales.

Juan Ruiz Cifuentes, al enterarse por este blog de que estas mermeladas estaban aquí, me encargó unas cuantas, invitando a sus compañeros de la Asociación Desarrollo de Albacete a comprarlas.
Él ya las conocía de cuando vivía en Soria, donde estuvo trabajando de encargado del Ecomuseo “El Molino de los Ojos”, www.ecomuseo.sanesteban.com/ en San Esteban de Gormaz, en una interesante labor sociocultural y turística. Explicaba a alumnos de colegios e institutos y a los turistas, el ecosistema cerealista y todas las tradiciones populares de Castilla y León. También dirigía visitas guiadas a las iglesias y castillos del lugar, entre otras muchas tareas.

Juan habla muy bien de la gente de Soria. De allí tiene muy buenos recuerdos. “Los sorianos son gente muy llana, de mucha nobleza. Todo lo que tienen, te lo dan”, me comentó cuando me pidió mermeladas. En San Esteban de Gormaz llegó hasta tener una pequeña granja, cuidando corderos de raza ojalada y pavos, que le daban los vecinos.

Y yo, tengo que hablar muy bien de él, porque este hombre en sí es una bendición. Un ángel que va allanando y despejando los caminos, haciéndolos más fáciles de transitar. Es ángel mío y de muchísima más gente, que Dios pone en nuestro camino. Unos nos damos cuenta de que están ahí… y otros no saben lo que se pierden al no fijarse en ellos.
Me gusta cómo es Juan y me siento muy bien con él. Es una maravilla de persona, cien por cien natural como las mermeladas del Monasterio de Santa María de Huerta. Lo de Soria, fue sólo un paréntesis de casi cuatro años en su trayectoria, porque él sobretodo destaca en el campo sociosanitario, en el que lleva trabajando ya 25 años, y en Albacete, para fortuna de los que aquí estamos.

Juan Ruiz Cifuentes estuvo desde los 9 hasta los 18 años de edad, en el Seminario de Albacete. A los 18 empezó su andadura en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, y en una empresa privada que montó con un grupo de amigos, Alternova Servicios Sociales, en la calle Baños. También impartió cursos sanitarios en IFES, y en el Ayuntamiento de La Roda, fue coordinador de actividades de AFAEPS (Asociación de Familiares y Amigos de Personas afectadas por Enfermedad Mental).
Ahora es encargado de talleres de la Asociación Desarrollo de Albacete, de Atención Integral a las personas con Autismo y otros Trastornos Generalizados del Desarrollo, donde está desde el inicio de esta asociación, hace ya 10 años.
En esta página, autismo albacete se puede ver lo que enseña Juan a hacer a los chicos y chicas de la Asociación Desarrollo en los talleres, entre otras muchas más cosas, indispensables para su autonomía y calidad de vida.
“Son 25 años dedicado a las personas y sobre todo a aquellos que más lo necesitan… y muchos más que espero seguir, con la ayuda de Dios Padre”, me comenta Juan. Así sea.

En la imagen, podemos ver a Juan Ruiz Cifuentes, comiendo en Chirivel (Almería). Y es que Juan lleva una vida intensísima. Es alegría, actividad… acción desbordante. En Soria, fue tenor en la coral de la parroquia de San Esteban de Gormaz, donde llevó también la catequesis de Confirmación. Ha conocido a la Madre Teresa de Calcuta, al Hermano Roger de Taizé, al Papa Juan Pablo II…

lunes, 14 de enero de 2013

Las exquisitas mermeladas del Monasterio de Santa María de Huerta (Soria), en Albacete


Llevo tomando mermelada desde la Navidad y… lo que me queda. De melocotón, fresa, ciruela, café, naranja con chocolate, tomate (ésta es la que más me gusta), etc., etc.
Y como yo, unas cuantas y cuantos más. Porque Teresa, del Grupo Vive Jesús, de la Parroquia de San José de Albacete, las está vendiendo para ayudar a los monjes cistercienses de Santa María de Huerta (Soria).



Teresa y algunos más del grupo, al que yo pertenezco también, vinieron muy impresionados de ver la pobreza y la austeridad en la que viven estos monjes, cuando fueron al retiro de Adviento que hicieron allí, en el Monasterio de Santa María de Huerta.
Mientras vende la mermelada, Teresa dice y repite una y otra vez, que con esta venta  dicha comunidad cisterciense no va a salir de su pobreza, que no es esa la finalidad de todo esto, y además, siendo estos monjes muy pobres, reparten su comida con personas que están en la pobreza, que acuden allí al Monasterio.
Se trata de contribuir a la mínima manutención que se precisa en el Monasterio, al que van cada año para hacer ejercicios espirituales, numerosas personas procedentes de todo el país, y donde los monjes, entre la vida de oración y las tareas que realizan, elaboran una mermelada riquísima con los frutos que produce su huerta.


Teresa volvió a Albacete con el deseo de ayudarles en esto de la mermelada, cuya venta se ha visto perjudicada por la crisis económica, como todo en estos tiempos. Lleva organizado unos dos viajes de una furgoneta de Albacete-Soria-Albacete, con tarros de mermelada. “Al menos, que puedan cubrirse en el monasterio los gastos del envase”, nos dice.
Y aquí estamos, comiendo mermelada y más mermelada. En pan, a cucharadas que tampoco está mal, en las tostadas con mantequilla, como condimento también en pequeña cantidad para alguna comida… en la imagen están algunos de los tarros que yo he comprado.
Y con mucho gusto cumplimos con el empeño de esta mujer que tanto bien nos está haciendo: porque sí, porque la queremos, y por contribuir a esta buena causa,  -además de buena, buenísima, porque de verdad que está exquisita esta delicia de frutas y azúcar-.

Invito a probarla y a ver el vídeo de elaboración de la mermelada en el Monasterio de Santa María de Huerta, que adjunto en este artículo. También a ver la variedad que se produce, en www.monasteriohuerta.org