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viernes, 28 de febrero de 2014

VI Jornadas del Puchero de Albacete y Provincia 2014: ¡Viva la Cuchara!


Un total de 209 bares y restaurantes de Albacete ciudad y de la provincia -de Aguas Nuevas, Alborea, Alcaraz, Almansa, Casas Ibáñez, Cenizate, Chinchilla de Montearagón, Hellín, La Roda, Molinicos, Tobarra, Villamalea, Villlarrobledo y Yeste-, participan en las VI Jornadas del Puchero ¡Viva la Cuchara!.

Lo mejor de la gastronomía de cuchara en estas jornadas, que organiza la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería y Turismo de Albacete (APEHT), con el patrocinio del Ayuntamiento de Albacete y de la Diputación Provincial, en exquisitos pucheros servidos con vinos de Denominación de Origen La Mancha.

Estos son algunos de los platos de estas jornadas: Pucherico Mancheguico, Olla de Vaina, Guiso del pescador, Puchero Serrano, Caldo Marinero, Ajoaceite con manitas de cerdo, Potaje de garbanzos con bacalao y rellenos, Guiso de cordero, Fabes con bogabante y almejas, Judías estofadas con perdíz roja, Judías estofadas con oreja, Garbanzos marineros, Cocido de la yaya, Lentejas con chorizo, Caldereta, Gachas manchegas, Olla de aldea...

Para disfrutar de Albacete y provincia, especialmente en este fin de semana de carnaval, con una sobraliente muestra del buen hacer de nuestros cocineros y cocineras, y el mejor de los maridajes para grandes platos que reconfortan cuerpo y alma.

Más información en www.turismoenalbacete.com  y www.jornadasgastronomicasalbacetete.com

miércoles, 24 de octubre de 2012

Receta de lentejas estofadas y caldo de verduras

Las lentejas son una de las principales legumbres producidas en España, junto con las alubias y los garbanzos.

Las legumbres son alimento de alto valor nutritivo: ricas en proteínas, similares a las de la carne; también tienen un alto contenido de glúcidos, vitamina B y sales minerales, como hierro, calcio y potasio.
Por ser alimento no perecedero, su adquisición debe ser hecha al principio de temporada (sept-oct), mejor en su lugar de procedencia, para evitar la posibilidad de compra de legumbres de otra campaña.
En cuanto a las lentejas, las principales provincias de producción son las de Castilla León. La cocina española da diversos nombres al potaje de lentejas, basados principalmente en la clase de guarnición que lleven. Los nombres más corrientes son: lentejas con morcilla, lentejas con chorizo, con arroz, con patatas, con oreja.


La cocina internacional emplea las lentejas principalmente en cremas, que reciben el nombre propio de Essaü (de lentejas y arroz), Chantilly (lentejas con nata y guarnición de quenefas de ave), Conti (lentejas guarnecidas de dados de tocino frito y perifollo picado). Las lentejas a la lionesa se cocinan con abundante cebolla fileteada ablandada en mantequilla.
En mi sencilla cocina doméstica, tengo esta receta de lentejas estofadas que presento a continuación. Lo primero que hago es preparar un caldo de verduras, como base para condimentar esta preparación, y que se puede reservar también para hacer un plato de arroz o un buen guiso con carne y patatas.

Receta de caldo de verduras
Ingredientes
-1 cebolla.
-1 pimiento rojo.
-1 pimiento verde.
-3 zanahorias.
-1 puerro.
-1 calabacín.
-Agua litro y medio.
Preparación
Rehogamos las verduras cortadas en dados, con un poco de aceite de oliva. Una vez ligeramente pochadas, añadimos litro y medio de agua. Cocción durante 5 minutos una vez empiece a hervir. Trituramos el caldo con la batidora.
Y ya tenemos el caldito, sin pizca de sal, que bien puede parecer un poco insulso, pero nada de eso: es una preparación base que aportará su buena condimentación a la comida que queramos hacer, en este caso, lentejas estofadas.

Receta de lentejas estofadas
Ingredientes (para 6 personas)
-400 gr. de lentejas (que pondremos a remojo en abundante agua fría la noche de antes de prepararlas, o unas 12 horas antes de cocinarlas).
-3 patatas medianas.
-400 gr. de chorizo (sarta dulce).
-400 gr. de bacon.
-1 hueso de jamón.
-1 hoja de laurel.
-Pimienta negra molida.
-Caldo de verduras, litro y medio.
Preparación
Rehogamos el chorizo y el bacon cortados a trocitos, con un poco de aceite de oliva, en olla exprés.
Añadimos las lentejas recién escurridas, la hoja de laurel y unas ráfagas de pimenta negra molida, y damos vueltas para que no se nos peguen los ingredientes en la olla.
Y seguidamente, vertemos el caldo de verduras y ponemos el hueso de jamón.
Al fuego y dejamos hervir un poco, para ir quitando la espuma que saldrá a la superficie del preparado. Añadimos las patatas cortadas a trozos.
Tapamos la olla y una vez empiece a dar vueltas la válvula, contamos unos 25 minutos. Y listo. Que no se nos ocurra abrir la tapa de la olla nada más apagar el fuego, que sabemos que nos puede explotar por ser un recipiente a plena presión, pero no demos nada por supuesto, sobre todo lo que pueda resultar peligroso. Hay que esperar a que “se le bajen los humos”, quitando la válvula -cuidado, que el vapor quema-. Si tenemos mucha prisa -que es lo más normal-, podemos mojar la olla poniéndola bajo el grifo de la cocina, durante un minuto, y abrir al cabo de otro minuto, cuando no veamos ya vapor por ningún sitio. Lo mejor es esperar unos cinco minutos.
Yo lo le pongo nada de sal. Resulta ya sabroso este preparado con el chorizo, el bacon y el jamón. En cualquier caso, la sal, al final de la cocción. Y hay quien a media cocción (cocinando a olla destapada), añade un sofrito con aceite, cebolla, ajo y pimentón. En esta receta yo no lo hago así, pero algún día probaré a hacerlo.
Deseo que nos salgan a todos y a todas unas lentejas buenísimas. Buen provecho.

jueves, 27 de septiembre de 2012

A por el potaje y los guisos en nuestra dieta



Con la llegada de las primeras lluvias y del otoño, entra el tiempo de los potajes y los guisos, al menos, en los recetarios de las cocinas regionales en nuestro país. Otra cosa es en la dieta alimenticia, es decir, si por parte de cada cual dejamos que estas comidas formen parte de nuestra nutrición.
Antes era así, de manera lógica y natural, pues la cocina de siempre se ha desarrollado con productos autóctonos, de la tierra, y por supuesto, de temporada, que es cuando están en su mejor momento.
Pero los hábitos alimenticios cambian, paralelamente, a los cambios sociales: la sociedad moderna, su forma y ritmo de vida repercuten en las costumbres de todo tipo, incluidas las alimenticias.
También tiene una repercusión directa en la nutrición y manera de cocinar, las prácticas que se imponen con el desarrollo de las tecnologías en la alimentación y de los métodos de cultivo, técnicas de reproducción en los animales, transporte y conservación de alimentos, lo cual permite abastecer los mercados, incluso fuera de temporada, de productos procedentes de los más diversos y recónditos lugares.
La oferta en la restauración se ve afectada por todos estos cambios, y es reflejo también  de los nuevos hábitos de los consumidores. Creo que es esta la razón por la que, por ejemplo, los Caballeros Cofrades del Buen Almuerzo de Albacete, echan en falta la presencia de los platos de cuchara, y por consiguiente, de los potajes y de los guisos, de una manera más habitual en las cartas y menús de los restaurantes, algo que creo que también ocurre en la restauración en general, en nuestro país, con la excepción de los establecimientos que puedan estar especializados en preparar y servir estas comidas.
Es decir, que todo apunta a que los platos de cuchara son de los que más se han visto afectados por estos cambios en la manera de alimentarnos, y en las nuevas tendencias en la cocina y en la restauración, quedando relegados a un segundo o tercer plano, al igual que está ocurriendo en las cocinas caseras, en las domésticas de cada cual. 
Pues recetario en mano, debemos preocuparnos de nuestra dieta: los potajes, estas elaboraciones riquísimas en términos de nutrición y sabor, hechas con legumbres secas, condimentadas con verduras, carnes, pescados o mariscos (potaje de vigilia, fabada asturiana…), deberían de formar parte de nuestras comidas de forma más frecuente.
Los estudiosos de la cocina insisten una y otra vez en la idoneidad de las legumbres, no sólo para prevenir ciertas enfermedades, sino para conseguir una larga y saludable vida.
Son productos que sin excepción deben estar en nuestra dieta cotidiana: Devolvamos a nuestra comida aquellos aromas y sabores de las viejas comidas familiares. Por nutrición y por el placer de degustar estos platos.